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El centro forestal de Shuangfeng: Una aldea de nieve en el nordeste

    El centro forestal de Shuangfeng, también conocido como la aldea de Nieve, se encuentra en la prefectura de Hailin, en Heilongjiang, a unas cuatro horas por carretera hacia el oeste de la ciudad de Hailin. En los últimos años, su celebridad se ha incrementado desde que ha sido acreditado con numerosos premios internacionales por su incomparable paisaje. La novela Sendas en el bosque nevado que narra la toma por Yang Zirong de la montaña del Tigre como una estrategia para liberar Jiapigou, toma esta zona por escenario.

    La aldea de Nieve posee una ubicación geográfica única. Al alzar la vista, el visitante no ve otra cosa que árboles. De aquí son oriundos los pinos blanco y rojo; se cuenta con 297 hectáreas de bosque de pino rojo primordial, cuyos especímenes promedian los 400 años de edad y alcanzan más de 30 metros de altura. El viento ruge como trueno por el bosque, poniendo en movimiento los árboles perennemente verdes. El río Hailang, el mayor afluente del Mudan, parte de esta zona, brotando en un flujo indetenible. En el verano llegan los visitantes a navegar en balsa, acampar, explorar el bosque o conocer la flora de montaña. Durante el invierno, este es un lugar ideal para esquiar o simplemente disfrutar la nieve y ver la actuación de los esquiadores profesionales.

    El clima de la aldea de Nieve está bajo la influencia de las montañas cercanas y cada invierno comienza a nevar temprano acumulándose hasta dos metros de nieve. La estación de nieve se extiende aquí durante casi siete meses, y se considera que es el lugar donde más nieve se acumula en toda China. Una de las razones por las que la aldea de Nieve es tan famosa se debe a la excelente calidad de la nieve. El aire frío proveniente de Siberia se fusiona con el aire cálido del mar del Japón para dar origen a una nieve húmeda y translúcida que se deposita alrededor de los objetos que cubre aparentando una variedad infinita de setas, lo que le da un toque distintivo a las casas de estilo tradicional. Aquí es posible no solamente disfrutar de los encantos de la nieve, sino también compartir de cerca las sensaciones de los lugareños al convivir con la nieve, apoyándose en esta para su vida cotidiana y sintiéndose rodeados por este paisaje níveo.

    La Aldea de Nieve, donde se encuentra situado el centro forestal, es bastante diminuta. En invierno, el visitante ha de encontrar solamente una carretera cubierta de nieve. En todas las calles de la aldea la nieve ha sido paleada ordenadamente, de modo que las calles están flanqueadas por lisas paredes de nieve. Las calles son muy estrechas y sinuosas, pasando por cada casa. Entre los vehículos de la aldea se encuentran camiones para transportar madera, así como trineos tirados por caballos o por perros. La mayoría de los aldeanos son empleados del centro forestal o sus familiares. Casi todos han dejado ya de depender del oficio de leñador para subsistir y la mayor parte de su tiempo lo dedican a sus jardines y a la atención a los turistas. Cuando los turistas visitan la Aldea de Nieve, los lugareños los acogen cordialmente en sus casas, donde les sirven alimentos naturales recolectados en la zona, y duermen en camas de ladrillo con calefacción (lo que constituye una verdadera nota distintiva de los hogares de China septentrional), y se les conduce a ver el paisaje en trineos tirados por perros. Los visitantes quedan encantados con el aire fresco que sigue a una tormenta de nieve y con el temperamento puro y llano de los lugareños.

    Las casas en la Aldea de Nieve son edificaciones antiguas de madera, y cuando nieva, parecen hongos recién brotados. Todas las casas poseen un pequeño jardín justo junto a la puerta; el jardín está rodeado por una cerca de cujes que sigue un trazado imaginario similar a la de una pintura al carbón. Cuando los residentes cuelgan sus capas plateadas a secar en los cujes, parecen helados a punto de derretirse, mientras que los cujes sin ropas colgadas asemejan una torta. Así que al pasear por la Aldea de Nieve y mirar a los hongos, los helados y las tortas, usted siente la sensación de haber sido transportado a una pintura de un paisajes invernal. La Aldea de Nieve luce mucho más hermosa de noche. Los aldeanos cuelgan grandes lámparas rojas de los aleros de sus casas y la luz de las lámparas mágicamente transforma el relieve: como si las nubes hubiesen descendido desde el cielo y estuviesen flotando en derredor.

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