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La aldea tibetana de Jiaju, la aldea más hermosa de China

    La aldea tibetana de Jiaju se encuentra en el condado de Danba en las montañas Hengduan de Sichuan occidental. La aldea está situada sobre la falda de una montaña a unos 500 o 600 metros por encima del poblado de Danba, ya de por sí bastante elevado. Un río de aguas cristalinas, el río Dajin, fluye por el valle debajo de las aldeas para luego tributar al Río Dadu.

    El término "jiaju" en tibetano significa "conjunto de 100 o más viviendas". La aldea tibetana de Jiaju cubre un área de cinco kilómetros cuadrados y comprende 149 viviendas donde habitan personas del pueblo tibetano jian rong, cuyas casas se encuentran esparcidas por la ladera de la montaña por un espacio de unos mil metros.
    El relieve alrededor de la aldea permanece hermoso durante las cuatro estaciones. En primavera los duraznos, las peras y los granados en flor convierten las laderas en un mar florido de rojo y blanco, seguidos de un brote de espléndido verdor. En verano, las casas se ocultan tras un manto vegetal cual tímida doncella detrás de su velo, y cuando el suave viento golpea los árboles, las casas pueden verse a través de ellos de vez en vez. En otoño, la ladera se transforma en un tablero multicolor al tornarse rojas y doradas las hojas de los árboles. De los aleros de las casas cuelgan doradas mazorcas de maíz y pimientos rojos puestos a secar. Las peras, las manzanas y las granadas maduran en los árboles. Es solamente en el invierno cuando las casas pueden verse claramente, y es posible entonces apreciar la gracia de su diseño y la excelencia de su labrado.

    Las casas en la aldea exhiben la exquisitez de la auténtica artesanía tibetana. Cada familia tiene su propia vivienda. La mayoría de las casas están orientadas hacia el sur. Algunas aparecen en grupos de tres a cinco, mientras que otras están apartadas del resto. Todas las casas han sido construidas en un estilo similar adaptándose al terreno. Todas poseen jardines a la entrada y están rodeadas de árboles frutales. La ladera de la montaña que se eleva desde el río en el valle hasta la cresta, presenta numerosos salientes y hondonadas. Precisamente en las hondonadas se han erigido la mayoría de las viviendas. De modo que estas aparecen semiocultas detrás de los jardines y los campos, armonizando con el paisaje montañoso de riachuelos que fluyen y cimas cubiertas de nieve, mostrando todo el atractivo estético de una obra maestra de arte paisajístico.

    Las viviendas han sido construidas en el estilo de los antiguos fortines, y se les denomina casas- fortines. Originalmente los fortines y las casas se construían siguiendo estilos diferentes pero con el tiempo ambos estilos se fundieron imperceptiblemente. Desde fuera, las viviendas parecen mostrar elementos de ambos estilos. Alrededor de la parte superior de las edificaciones todas presentan bandas pintadas de amarillo, negro y blanco. Esta es una particularidad de las viviendas de Jiarong. Lo más peculiar de las casas es que en los cuatro ángulos del techo están enclavadas miniaturas de torres de piedra blanca que representan a las deidades de los cuatro puntos cardinales. Plantadas en las torres se despliegan banderas de oración alegóricas a los sutras budistas, lo que le imprime a cada torre una apariencia de media luna. Cada año durante los rituales de predicación de primavera y otoño, así como durante los sacrificios a los ancestros, los jiarong brindan sus ofrendas ante estas torres miniatura.

    Todas las paredes de las edificaciones de la aldea han sido fabricadas de bloques de piedra. La mayoría de los edificios son de tres pisos y algunos alcanzan los cuatro pisos. La planta baja es utilizada para el cuidado del ganado; el segundo piso incluye cocina, comedor y sala; los dormitorios están en el tercer piso y el cuarto piso contiene una pequeña capilla. Tradicionalmente, los techos se fabricaban de adobe, pero en la actualidad se prefiere el cemento. El techo tiene la apariencia de un patio, y las familias lo usan para diferentes actividades y secan allí los granos tras la cosecha. En el borde del techo más próximo a la montaña los propietarios erigen una especie de trípode sobre el que se coloca una jarra de barro. Ellos la utilizan para orar por bendiciones cada vez que necesitan tratar un asunto importante o cuando algún miembro de la familia debe partir durante largo tiempo.

    El estado actual de las edificaciones de la aldea Jiarong preserva en toda su medida las características esenciales del pueblo jiarong. Por ejemplo, están fabricadas con los mismos materiales, utilizando la misma tecnología y mantienen la apariencia sencilla tradicional. No obstante, con el decursar de los tiempos, han ocurrido pequeñas modificaciones, pero ninguna de ellas ha cambiado el carácter tradicional o el encanto de la actual generación del pueblo jiarong. En 2006, la aldea tibetana Jiaju fue seleccionada por los medios masivos de difusión chinos como "la aldea más hermosa del país".
    La aldea tibetana de Jiaju no solamente está bendecida por su escenario natural exuberante, sino también por un rico ambiente de vida campesina sencilla y natural. Todos los aldeanos, hombres o mujeres, jóvenes o viejos, son buenos cantantes y bailarines. Son laboriosos y hospitalarios, y son corteses no por apariencia, sino por naturaleza. Aquí usted podrá no solamente probar las tartas de arroz y el té tibetanos, sino también disfrutar de la danza Guozhuang, tan enraizada en las tradiciones del pueblo jiarong.

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