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La historia del Tibet

    El Tíbet puede atraer a un número cada día más de turistas debido a su larga historia y la peculiaridad de la cultura.
    Numerosos vestigios históricos demuestran que hace 20.000 años, o sea en la Epoca Paleolítica, ya existían las actividades del ser humano en la meseta Tíbet, y se extendían en amplias zonas en la Epoca Neolítica. Muchas culturas prehistóricas del Tíbet tenían relación con la cultura del centro de China. Los documentos históricos de idioma tibetano testifican que el intercambio cultural y económico empezó en la dinastía Han (206 a.n.e. - 220 n.e.) y se iba profundizando y desarrollando en los 2.000 años pasados desde las dinastías Sui y Tang.

    Desde la segunda mitad del siglo VI hasta los principios del siglo VII, el tribu Yarlung que se levantó en la actual prefectura de Shannan conquistó sucesivamente otros tribus para establecer el reino Tubo. A través de la alianza matrimonial con la dinastía Tang y las relaciones no gubernamentales con el interior de China, el reino Tubo ensanchó aún más el intercambio político, económico y cultural entre el Tíbet y el interior del país. Esta época se llama la época de Tsampo en el archivo histórico en idioma tibetano, época de la unificación del Tíbet que terminó en la segunda mitad del siglo IX cuando se derrumbó el reino Tubo. En los más de 300 años posteriores varios tribus establecieron su propio régimen mediante la fuerza armada practicando el separatismo, mientras que el interior de China se encontraba también en el período cáotico que abarcaba las Cinco Dinastías y Diez Reinos (907-960), y las dinastías Song (960-1279), Liao (907-1125) y Jin (1115-1234).

    A mediados del siglo XIII, el Tíbet pertenecía formalmente al territorio de China convertiéndose en una región que estaba directamente subordinada al gobierno central de la dinastía Yuan (1206-1368), quien, a su vez, estableció un departamento especial que se encargaba de la gobernación del Tíbet tanto en los asuntos políticos y militares como en la cuestión concerniente a la religión. La dinastía Ming (1368-1644) gobernaba el Tíbet a través de conferir un título a muchos caudillos políticos y militares y a personajes religiosos. En la dinastía Qing (1616-1911) el gobierno central profundizó y sistematizó la gobernación sobre el Tíbet, tomando las medidas como enviar a un funcionario en el Tíbet, formular los reglamentos de administración y modificar el sistema de administración política y religiosa. Se confirmaron el sistema de reencarnación del Dalai Lama y del Bainqen Erdini, y su puesto político y religioso. La división administrativa del Tíbet estaba formada por la zona administrada por Dalai Lama, la zona administrada por Bainqen Erdini, y los feudos administrados por el funcionario enviado de la corte Qing en el Tíbet. Después de la revolución de 1911 dirigida por Sun Yat-sen, los gobiernos sucesivos no dispusieron mucho tiempo para atender los asuntos de la parte oeste del país, pero siempre ejercieron la función del gobierno central tanto en el curso de la reencarnación del XIII Dalai Lama y del IX Bainqen Erdini como en la administración de los acontecimientos. Delegados del gobierno regional del Tíbet y representantes recomendados por el Bainqen Erdini participaron en las "Asambleas Nacionales" y otras organizaciones políticas nacionales.

    En 1951 se liberó pacíficamente el Tíbet, y se fundó en 1965 el Comité Preparatorio de la región autónoma del Tíbet. En 1959 el pueblo tibetano llevó a cabo la reforma democrática suprimiendo el sistema feudal de siervos, y en 1956 se estableció oficialmente la región autónoma del Tíbet.
    La larga historia dejó en el Tíbet una gran cantidad de vestigios históricos y religiosos, que están ampliamente diseminados en la meseta Tíbet y sirven hoy día como el rico recurso histórico y cultural para desarrollo del turismo tibetano. En el Museo del Tíbet recién construido, se exhiben públicamente más de un mil de reliquias preciosas en cuatro secciones que son: la cultura prehistórica, la historia inseparable, la cultura y el arte, y la cultura folklórica. La exhibición muestra la larga historia del Tíbet y su cultura tradicional.

    La cultura tradicional del Tíbet es una parte más colorida de la cultura de China. La cultura alpina está relacionada con producción agrícola y ganadera, vestido y adorno, comida y bebida, vivienda popular, fiestas, literatura folklórica, boda, exequia, y costumbres y tabúes sociales. Además de la cultura folklórica, la cultura tibetana también contiene un color religioso con el budismo tibetano, la religión Bon y otras religiones folklóricas. En la ciencia y tecnología de la antigüedad tibetana destacan la astronomía, el calendario, la medicina, la arquitectura, el procedimiento metalúrgico y la tecnología textil. Todo esto, junto con toda clase de documentos históricos, pintura y escultura, música, danza, y ópera local, forman el sistema de la cultura tradicional del Tíbet que atrae a los turistas.

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