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Guía de viaje en Pingyao

    templo Shuanglin en Pingyao

    La pequeña ciudad de PINGYAO, a 100 km al sur de Taiyuan, y el cercano Templo Shuanglin, dos de los lugares más impresionantes y menos visitados de la zona, realmente vale la pena. Estuvo habitada desde los tiempos de la dinastía Zhou (hacia el 770 a.C.), pero su población no alcanzó preponderancia hasta la dinastía Ming, cuando Pingyao se convirtió en un importante centro financiero, uno de los primeros de China. Sus prósperos ciudadanos construyeron lujosas mansiones y murallas para defender la ciudad y sus posesiones. En el transcurso del siglo xx, la ciudad entró en un período de decadencia y descuido. Su ventaja es que es de las pocas ciudades chinas que han mantenido una arquitectura civil que, en su mayoría, pertenece al siglo xa. El Templo Shuanglin, por otro lado, es un templo un tanto apagado, pero que alberga esculturas de terracota y madera muy realistas —algunas cómicas y otras fantasmales—, sin igual en la región.

    La Ciudad

    Que es una ciudad amurallada antigua mejor conservada del país. Quien haya viajado por China caerá rendido a sus encntos del pasado. Dentro de sus murallas, las estrechas calles de Pingyao con su elegante arquitectura Qing —sin neones, losas blancas ni coches— son todo un descubrimiento. Muy pocos edificios se elevan por encima de los dos pisos, y muchos tienen más de 100 años de antigüedad. La mayoría de las tiendas pequeñas son más interesantes por su arquitectura que por los objetos que venden, con madera ornamental y candiles que cuelgan en las fachadas, pinturas en sus aleros y puertas que son intrincados trabajos en madera. Estas calles son lo que Liulichang, la calle turística de Beijing construida al efecto, trata de imitar. Zhang Yimou rodó aquí su filme La linterna roja, utilizando la arquitectura de la ciudad como ejemplificación de la formalidad que dirige la vida del personaje principal, la cuarta esposa de un hombre rico.

    El trazado de la ciudad es muy simple. Sobre cuatro calles principales se organiza toda la urbe, un diseño típico que los chinos comparan con las líneas del caparazón de una tortuga. Entre ellas, un sinfín de callejones y patios y, rodeándolo todo, una muralla de planta cuadrada cuyos lados miden, aproximadamente, 1,5 km de longitud cada uno.

    Desde la estación de autobuses, fuera de las murallas, el viajero puede dirigirse hacia el sur por la calle sin asfaltar que encontrará delante. A unos 300 m, la primera calle que gira a la izquierda conduce a un mercado muy concurrido. Continúe andando hacia al este y llegará a la puerta oeste de la ciudad vieja. En ella encontrará un mapa de la ciudad. Una vez pasado el arco, unas escaleras conducen a lo alto de las murallas de la ciudad, de la época Ming, de 12 m de altura. Cada 50 m se yergue una torre almenada. Se pueden recorrer los 6 km de murallas en unas 2 horas y obtener una buena vista de los patios del interior (y una base de entrenamiento militar, donde se ve a los reclutas haciendo instrucción y tirando falsas granadas de mano). En la esquina sureste de la muralla, la torre de Kuixing, una pagoda fortificada con techo de tejas, resulta un poco frívola en comparación con la seriedad de las defensas.

    Es posible subir a la torre de la Campana, un pequeño y encantador edificio en Nan Dajie, si encuentra a alguien que le abra la puerta. La decoración del alero, con coloridos relieves de peces y mercaderes, es muy bella. También en Nan Dajie, a unos 5 minutos a pie desde la torre de la Campana, se encuentra el Museo Tian Ji Xiang, que exhibe una colección de monedas, cuadros y otros objetos relevantes de la historia de la ciudad. En el extremo este de Dong Dajie, se puede echar un vistazo al Risshengchang, un banco establecido en 1824, el primero del país y uno de los primeros del mundo en usar cheques.

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