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Templo del Caballo Blanco

    Templo del Caballo Blanco

    Se puede acceder al Templo del Caballo Blanco, a 12 km al este de Luoyang, en el autobús 56 desde la rotonda de Xiguan o en minibús desde fuera de la estación. Este templo se halla en el camino que lleva a Monte Song y al Templo Shaolin, pero lo mejor es dedicarle 1 día completo y venir directamente desde Luoyang porque, en realidad, se trata de la visita más agradable de la zona por su entorno boscoso, su ambiente espiritual y el atractivo de sus edificios antiguos.

    Fundado en el año 68 d.C., se ha dicho que el Templo del Caballo Blanco es el primer templo budista de China. La leyenda dice que el emperador Mingdi, de la dinastía Han del Este, soñó en una figura de oro con el sol y la luna detrás. Inmediatamente, fueron enviados dos monjes a investigar el origen de ese sueño. Estos volvieron al cabo de un tiempo de la India cabalgando caballos blancos; traían con ellos dos monjes y un puñado de sutras. El templo fue construido en su honor Su propia fachada está dedicada a la leyenda, ya que hay dos caballos de piedra a cada lado de la entrada y unos túmulos, rodeados por muros de piedra, que pasan por ser las tumbas de los monjes. Una vez dentro del templo, liberados del ruido de la autopista y del acoso de los vendedores de recuerdos, se descubre un lugar plácido, su silencio roto sólo por el sonido de los gongs o el repicar de los artesanos esculpiendo una estela. Más allá de la sala de los Guardianes Celestiales, la Sala Principal contiene la estatua de Sakyamuni, flanqueada por las figuras de Manjusri y Samantabhadra. Cerca del Gran Altar se halla una campana antigua que pesa más de 11; en los días en que residían aquí más de 10.000 monjes Tang, la tocaban al ritmo de los cantos. Una inscripción dice: «El sonido de la campana resuena en el templo de Buda para que los espíritus del infierno tiemblen de terror.» Detrás de la sala principal se encuentra la terraza donde, se dice, se tradujeron los sutras de la leyenda. Las ofrendas de fruta en los altares, las prendas multicolores que cuelgan de los techos y las velas encendidas flotando en picas de agua, así como el embriagador aroma del incienso quemado, indican que, a diferencia de los otros templos de la zona, éste es realmente auténtico. Otra prueba de ello son las bandadas de pinzones en los jardines que hay a ambos lados de las estancias, pues los verdaderos templos, con su pacífica población, son un refugio para los pájaros.

    Templo del Caballo BlancoHogar de una extensa comunidad de monjes, incluidos unos cuantos occidentales, el Templo del Caballo Blanco es, fundamentalmente, un lugar de oración más que una atracción turística, y los visitantes que preguntan demasiado son informados con tacto de que se debe guardar silencio. La procesión diaria alrededor del Gran Altar puede parecer algo de otro tiempo, pero los monjes no viven tan anclados en el pasado; el abad tiene una televisión en su despacho para seguir el curso de la política nacional de un régimen poco cercano a ellos. Además, todos los monjes deben llevar unas tarjetas rojas de identificación, algo así como un carné de estudiante.

    Al suroeste del templo, cerca del edificio donde viven los monjes, se encuentra la pagoda Ciyou Ta (pagoda que Llega hasta las Nubes), construida en el siglo x y restaurada varias veces. A los visitantes no se les permite la entrada, pero en el jardín que hay entre el templo y la residencia de los monjes, hay un parque bastante vulgar, en cuya oficina de venta de entradas han colocado una gran fotografía de la pagoda para hacer picar a los turistas (que creen que con esa entrada podrán acceder a ella).

     

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