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Las Grutas de Longmen

    Longmen

    Se puede llegar a las grutas de Longmen, a unos 8 km al sur de la ciudad, en el autobús 81, que sale desde una terminal en el extremo norte de Jinguyuan Lu; el mismo autobús tiene otra parada en el Hotel Xuangong. El autobús 60 se dirige a las cuevas desde una parada que está delante del Hotel Friendship, y el autobús 53 desde la rotonda. En la ventanilla de billetes le intentarán vender dos entradas, una para las grutas y otra para una vulgar muestra de dioramas que no vale la pena en absoluto. Las grutas son muy visitadas en verano, abarrotadas de turistas que se sientan en la posición del loto dentro de las hornacinas vacías, posando para fotos, o trepando a las esculturas. La mejor ocasión para visitarlas es temprano por la mañana, a la hora de comer o por la noche.

    Las cuevas son recovecos poco profundos practicados en las colinas al sur de Luoyang, donde el río Yi se abre camino por una hendidura llamada la Puerta del Dragón. La leyenda dice que tal accidente geográfico se formó cuando el Gran Yu, domador de las aguas, dividió la montaña en dos para liberar a un dragón que estaba atrapado en ella y que estaba causando estragos. Desde entonces, el hombre ha añadido 1.350 cuevas, 750 nichos y 40 pagodas que contenían 97.306 estatuas esculpidas en los precipicios de piedra caliza que flanquean el río. Desde cierta distancia, los barrancos cubiertos de cipreses verdes parecen vastos pedazos de queso gruyer. La mayoría de las esculturas, que se reparten por unos 800 m, se hallan en la orilla oeste.

    Los Toba Wei iniciaron los trabajos en el año 495 d.C., cuando trasladaron su capital a Luoyang desde Datong, donde ya habían construido las grutas de Yungang. En Longmen adaptaron su arte a las nuevas características de la piedra caliza, más dura. De este período datan tres grupos de grutas: Guyang, Bingyang y Lianhua. Los trabajos continuaron durante 500 años más, y tuvieron un segundo momento álgido durante la dinastía Tang, especialmente bajo la emperatriz Wu Zetian, devota del budismo. Las esculturas fueron encargadas por los emperadores y otros miembros de la familia imperial, ciudadanos adinerados, generales y grupos religiosos. Todos confiaban en recibir algo a cambio: buena fortuna, victorias militares o éxitos empresariales. El viajero podrá distinguir claramente la progresión desde el primer estilo proveniente de Datong, de formas simples, redondas y con personajes sagrados, al complejo y elaborado período Tang, más lineal y con personajes de la corte. En general, los budas siguen líneas sencillas por exigencias del arte religioso, pero los escultores tuvieron la oportunidad de dejar volar su imaginación y demostrar su maestría con las figuras del séquito y las fiorituras decorativas de la entrada de las grutas. También se aprecian señales de vandalismo y robo (montones de cabezas y manos amputadas) que empezaron con el movimiento antibudista del siglo IX, siguieron con la caza del souvenir en el siglo XIX y XX.

    LongmenLas siguientes grutas son las que poseen las esculturas más grandes e importantes (empezamos por la entrada que hay en el extremo norte y acabamos en el sur). Los carteles que las identifican están sólo en chino, pero pueden reconocerse porque destacan muchísimo por su tamaño. Las tres grutas Bingyang son muy antiguas; la central, encargada por el emperador Xuan Wu en honor a sus padres, tiene una inscripción que dice que 802.336 hombres trabajaron en ella desde el año 500 al 523 d.C. Las once estatuas de Buda del interior muestran características del norte —facciones largas, caras delgadas, togas partidas— y una marcada influencia griega. Las grutas de los lados, acabadas durante la dinastía Tang, son más naturales y voluptuosas. Wanfo (la gruta de los Diez Mil Budas), al sur de aquí, fue construida en el 680 por Gao Zong y su emperatriz Wu Zetian y, en realidad, posee 15.000 budas esculpidos en pequeños nichos, cada uno de ellos diferente; el más pequeño, de menos de 2 cm de alto. Lianhua (gruta de la Flor de Loto) data del año 527 de nuestra era, y recibe ese nombre porque posee una preciosa escultura de una flor de loto en el exterior. Feng xian (gruta del Culto a los Ancestros) es la más grande y espléndida de todas. Realizada en el año 672 por encargo de la emperatriz Wu Zetian, cuenta con una impresionante estatua sedente del Buda Vairocana, de 17 m de altura y orejas de 2 m. A su izquierda, un bodhisattva lleva una corona y perlas, mientras un general divino aplasta bajo su pie a un espíritu malévolo. Como ya se ha dicho, se trata de la mejor muestra de escultura Tang, y vale la pena estudiarla a fondo. La Gruta de la Prescripción Médica, construida en el año 575, detalla varios cientos de curas para multitud de enfermedades, desde la locura al resfriado común. Guyang es la primera de todas estas grutas; se empezó a construir en el 495. Todavía se pueden distinguir restos de las vividas pinturas que daban vida a las esculturas. Hay un buda central y 19 de las «Veinte Piezas», importantes muestras de caligrafía antigua.

    Desde el extremo de la orilla occidental se puede atravesar el puente hasta la orilla oriental, para obtener una buena vista de las grutas que salpican la ribera opuesta, que parecen madrigueras de conejo. En la parte superior de la colina, se encuentra la tumba de Bai Juyi, el famoso poeta Tang, quien pasó sus últimos años en Luoyang como retirado estudioso de la colina Fragante.

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