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circuito de Barkhor

    Tradicionalmente los peregrinos que llegaban a Lhasa daban la vuelta a la ciudad por dos rutas en el sentido de las agujas del reloj: un circuito externo —llamado Lingkhor, ahora desaparecido bajo las nuevas construcciones y carreteras, y el circuito de Barkhor, a través de los callejones cercanos a los muros del Jokhang. Este último se ha conservado, y consiste en un laberinto de pintorescas callecillas muy diferentes del resto de Lhasa, donde ahora se apretujan los puestos de un mercado al aire libre que ofrece todo tipo de artículos, incluyendo sillas de montar y estribos, equipo militar chino, thangkas, bisutería, mantas, cintas de casete, alfombras, arcones metálicos y fotografías de lamas, por nombrar sólo parte de lo que se expone. Los peregrinos también son un espectáculo: los khambas con sus tradicionales cuchillos y cabello en trenzas rojizas, decorado con enormes pedazos de turquesa; las mujeres de Amdo haciendo sonar sus 108 coletas cuajadas de joyas; y las ancianas girando sus diminutos molinillos de oración y entonando mantras. El circuito de Barkhor está en pleno apogeo de noche, cuando los puestos se deshacen de todas las baratijas para turistas, y los vendedores se dedican a atender las demandas de los peregrinos: sombreros de paja, camisetas de kung fu y «cualquier-cosa-de-plástico». Las masas que durante el día discurren en el sentido de las agujas del reloj, se pasan por aquí para revolver y hacer vida social.

    Vale la pena explorar toda la zona de Barkhor, con sus enormes puertas de madera encajadas en blancas paredes, que se abren a patíos ocultos. Intente no perderse el mercado de Tromzikhang, al norte del Jokhang. Tome la primera calleja que se adentre en Barkhor y que parte de Beijing Dong Lu, al este de Ramoche Lu, y lo hallará a la izquierda. El edificio de dos plantas es moderno y un tanto soso, pero en ningún lugar del mundo tendrá la oportunidad de ver (y oler) tanta manteca de yak como aquí.

    Otro de los lugares interesantes es el convento de Ani Tsangkung, al sur del Jokhang. Puede llegar dirigiéndose al oeste desde la mezquita principal de Lhasa, a unos 200 m al oeste de Lingkuo Dong Lu, o bien a la derecha y luego otra vez a la derecha, entrando en Barkhor desde la callejuela siguiente al oeste del hotel Khadag. Probablemente acabará teniendo que preguntar el camino. Cuenta con más de 100 monjas residentes, y algunas de ellas hablan un buen inglés; la atmósfera es simpática y devota a la vez, sobre todo a la hora de las oraciones, sobre las 11 h. La capilla principal está presidida por una fabulosa imagen de Chenresi en una urna de cristal. Desde la parte de atrás de la capilla, de cara a la puerta, diríjase de frente rodeando la parte exterior, a fin de visitar la alargada y es-trecha estancia que contiene la cámara de meditación del rey Sogtsen Gampo, situada en un foso al fondo. Se dice que en el transcurso de su meditación alteró el curso del río Kyichu cuando dio la impresión de que éste iba a anegar la construcción del Jokhang.

     

     

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