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Esencia de la tierra y el cielo - Jade

    El jade, en pocas palabras, es una denominación común para varios minerales. Antiguamente, a los ojos de los chinos, este era simplemente una piedra hermosa de un brillo suave, en la que se encontraban los minerales con los que se fabricaban determinados objetos. Las piezas de jade de diferentes períodos históricos reflejan distintos antecedentes y diversas misiones y tienen tanto cualidad natural como social. Al referirse a este material, los antepasados chinos afirmaban: “La belleza del jade se atribuye a sus cinco virtudes”, comparando las cinco propiedades naturales del jade, brillo ligero, uniformidad tanto interna como externa, sonido agudo y textura resistente y dura, pero flexible y suave con las cinco virtudes humanas, benevolencia, justicia, sabiduría, coraje y pureza, definidas igualmente como los atributos sociales del jade.

    El jade era una piedra hermosa a los ojos de la gente, porque sus propiedades naturales coinciden con los criterios estéticos de los chinos. Desde la Edad de Piedra, los antepasados de la nación china se relacionaron con las piedras y al compararlas con el jade pudieron identificar y distinguir los rasgos de este último, que integra la esencia del cielo y la tierra. Finalmente obtuvieron los conocimientos obvios concernientes y lo seleccionaron como material ideal para fabricar objetos bonitos y valiosos.

    Entonces, ¿cuáles son las características que hacen hermoso al jade?
    Los chinos consideran que esta piedra cuenta con una textura hermosa, fina y duradera, con un brillo suave, y pocas impurezas. Su belleza se concentra en su dignidad, dulzura y pureza, por lo cual la gente siente una gran atracción por él.

    El jade es bello por sus cualidades y posee una textura muy fuerte que lo hace muy duradero. Dureza y durabilidad garantizan que no se rompa con facilidad, mientras su brillantez ligera y semitransparencia, le permiten mostrar una suavidad femenina. Particularidades físicas como su baja conductividad térmica, lo hacen apropiado también para fabricar collares, adornos pequeños y otros objetos pequeños que la gente puede llevar consigo o sostener en sus manos, en tanto que por sus propiedades químicas inactivas no se corroe con facilidad en el ácido y el alcalino. En consecuencia, puede permanecer imperecedero bajo tierra durante miles de años.

    La belleza del jade está también en su color. Al estar compuesto por múltiples elementos químicos, las piezas originales de jade tienen diferentes colores que muestran claramente su belleza natural. Los antepasados chinos lo describían de la siguiente manera: “Algunas piezas son amarillas como las castañas cocidas al vapor, otras tan blancas como la grasa y algunas tan negras como la pintura pura”. Asimismo, podemos encontrar superficies coloridas parecidas a la piel de la pera o al cuero del tigre. Objetos de jade de distintos colores exponen diversos sentidos de la belleza y poseen variadas funciones.

    Cuando es golpeado el jade produce un sonido melodioso que puede llegar muy lejos. El “yu qing” (un tipo de carillón de jade que es un instrumento musical de percusión de la antigua China) puede producir acordes muy bonitos con una resonancia larga y fresca. Un viejo refrán chino, “Yu zhen jin sheng” (sonidos de jade y oro), describe tales sonidos como los más agradables al oído del mundo. La emperatriz Ci Xi, de la dinastía Qing (última soberana de la historia feudal china) gustaba mucho de la armonía del jade y conservaba 12 conjuntos de campanas de este material.

    El jade es muy hermoso, pero ¿cómo podemos identificar esas piedras especiales?
    Por desemejantes juicios estéticos y criterios artísticos, en las distintas épocas y dinastías chinas, la gente aplicaba diferentes normas para identificar y clasificar las especies de las piedras valiosas. El Jade de Hotan (distrito de la región autónoma uigur de Xinjiang), el Jade de Xiuyan (distrito de la provincia de Liaoning), el Jade de Dushan (montaña en la provincia de Henan) y la turquesa son conocidos como las cuatro categorías más famosas de jade en China. Por otro lado, a lo largo de la historia china, un gran número de minerales fueron catalogados como diferentes tipos de jade: esmeralda, diamante, lapislázuli, malaquita, ágata, cristal, ámbar y coral, entre otros. El de Hotan y la esmeralda son los más exquisitos.

    El Jade de Hotan, denominado con el mismo nombre de la tierra que lo produce, el distrito de Hotan, en la región autónoma de Xinjiang, es una especie de hornblende que tiene una ductilidad entre 6 y 6,5. Los materiales del Jade de Hotan se dividen en dos categorías: el “Shan Liao” (se produce en las montañas) y el “Zi Liao” (se produce en los ríos). El primero se encuentra siempre en forma de bloque en la cordillera de Kunlun, ubicada en el noroeste de China. El segundo, que generalmente se halla en forma de guijarro, tiene una superficie roja y se localiza fundamentalmente en el río Baiyu (Jade Blanco) del distrito de Hotan.

    Desde la antigüedad hasta la actualidad, el Jade de Hotan es el más apropiado para la confección de obras de arte y puede ser de color blanco, amarillo, gris, verde, azul y negro. Entre ellos, el blanco es el más valioso, en particular, el “yangzhi baiyu” (jade de color parecido a la grasa de la oveja) es el más famoso y caro por su maravillosa textura y limitada producción. A partir de la Edad Neolítica, en todos los períodos históricos de China, los objetos de jade de Hotan fueron los favoritos de las familias reales y los nobles.
    La esmeralda, una de las clases de piroxenos compuesta principalmente por silicato de aluminio y sodio con una dureza de 6,5 - 7, es de color verde, blanco y rojo, entre otras tonalidades, y posee un brillo vítreo semitransparente. Esta piedra valiosa en chino es conocida como “feicui”; “fei” por una ave de plumaje rojo llamada así, y “cui” por otra de color verde. El “feicui” era una especie con plumas de color rojo y verde, parecido a la esmeralda. Entre las piezas originales, las que tienen gran pureza uniforme, sin defectos, alta transparencia y color verde denso y llamativo, son consideradas como las más excelentes.
    Según un antiguo refrán chino, “Incluso para los dioses es difícil identificar la calidad del jade”. De ello se desprende que no resulta fácil juzgar el interior de un pedazo de esmeralda por su apariencia exterior. A lo largo de la historia china, incalculables personas se enriquecieron o se arruinaron de la noche a la mañana apostando a la pureza interna de esta piedra. Los objetos confeccionados con este tipo de piedra prevalecieron en el país a mediados de la dinastía Qing (1611 - 1911) y alcanzaron su apogeo a finales de este propio dominio, como resultado sobre todo del amor y la predilección que sentía por ellos la emperatriz Ci Xi.

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