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Guía de viajes en Datong

    Datong-1

    No se desanime ante la aburrida primera impresión de la moderna DATONG, la segunda ciudad más grande de la provincia de Shanxi, situada en el lejano norte, cerca de la frontera con Mongolia Interior. En medio de todo ese paisaje industrial —minas de carbón, centrales eléctricas y una enorme fábrica de locomotoras— se hallan algunas de las joyas arquitectónicas más maravillosas del país, reminiscencias del pasado glorioso de esta ciudad, que fue capital de dos dinastías chinas.

    El pueblo toba aprovechó las luchas internas que asolaban a la China sur y central para establecer su propia dinastía, los Wei del Norte (386-534), e hicieron de Datong su capital imperial en el año 398 d.C., época en la que ya habían conquistado todo el norte. Aunque fueron tiempos de guerra, esta dinastía budista consiguió algunos logros culturales notables, cuyo cénit fueron los magníficos templos-gruta de Yungyang, al oeste de la ciudad, aún hoy uno de los lugares más impresionantes del norte de China. En el transcurso de 1 siglo, se construyeron más de 1 millar de grutas, que contenían unas 50.000 estatuas; después, la capital se trasladó a Luoyang, donde se inició la construcción de las similares grutas de Longmen.

    Un segundo período de grandeza acaeció con la llegada de los miembros de la dinastía mongola Liao, también budistas, quienes volvieron a situar la capital en Datong, en el año 907. Más tarde, serian asimilados por los Jin (1125), pero no sin dejar un pequeño legado de estatuas y algunos templos, como los de Huayan y Shanhua, y una pagoda de madera, la más antigua de China, en la vecina localidad de Yingxian. Datong siguió sien do una importante plaza para las dinastías venideras, por su localización estratégica precisamente dentro de la Gran Muralla, al sur de Mongolia Interior. Sus murallas datan de la primera dinastía Ming. Aunque la mayoría de los visitantes se sienten básicamente atraídos por los yacimientos budistas, Datong es también la ciudad más próxima a Monte Heng, una de las montañas sagradas del taoísmo, cuyo edificio más espectacular, el increíble templo de Hanging, ha de formar obligatoriamente parte de cualquier visita.

    Datong produce ahora un tercio del carbón de toda China, suficiente energía para poner en marcha las dos centrales eléctricas de las afueras de la ciudad, una de las cuales proporciona electricidad a Beijing, y la otra a toda la provincia de Shanxi. En Datong, el carbón es omnipresente, de una forma u otra: llena los camiones y carros que recorren las principales avenidas, ensucia las fachadas de los edificios y se arremolina en el aire que se respira, haciendo de esta ciudad la más contaminada de China. Una vez vistas las cuevas y los templos, no hay ninguna razón para quedarse aquí; 1 día o 2 de visita es suficiente. La ciudad está bien enlazada por ferrocarril y, tomando un tren nocturno, se pueden visitar los lugares de mayor interés en 1 día desde Beijing (7 h) o en la ruta entre Beijing y Xi’an.

     Monte Heng

    una cadena montañosa de 250 km que recorre la provincia de Shanxi de este a oeste, contiene una de las cinco montañas sagradas para los taoístas de China. Su historia como centro religioso se remonta a más de 200 años. Muchos emperadores subieron a su pico más alto, el Xuanwu (2.000 m), una costumbre que inició el primer soberano, Qin Shi Huang. Los actuales peregrinos salen desde HUNYUAN, a 75 km al sudeste de Datong, una pequeña aldea con algo de arquitectura Ming. Se puede tomar un autobús turístico desde la aldea hasta la base de la montaña, desde la que salen senderos que llevan a la cima. Desde la estación de autobuses de largo recorrido de Datong salen autobuses a Hunyuan que hacen el recorrido en 1 hora.

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