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Los hui:Devotos musulmanes

    los musulmanes chinos - Hui

    En comparación con otros grupos étnicos de China, los hui tienen una población mayor. Con sus sombreros blancos o azules, los hui pueden ser vistos casi en cualquier parte de China: trabajando duro y siguiendo escrupulosamente los preceptos religiosos. Actualmente, la mayoría de los hui viveN en la Región Autónoma Hui de Ningxia, algunos en Gansu, Xinjinag, Qinghai, Hebei, Henan, Yunnan, Shandong, Beijing y Tianjin. Hoy en día, los hui tienen una población de 9,81 millones de individuos.

    Los chinos hui son piadosos musulmanes y profesan el credo suní de la religión islámica, oran cinco veces al día en dirección a la Meca, pronunciando shahadah. Todos los viernes, acuden a sus mezquitas por un servicio religioso y todos los días tienen un mes largo de Ramadán. Realizan sus actividades religiosas en las mezquitas. Todo musulmán con condiciones hace una peregrinación a la ciudad sagrada de la Meca al menos una vez en su vida. Además de las festividades religiosas como Id al-Adha y Lesser Bairam, celebran otras actividades religiosas durante el año.

    Los hui acatan los dogmas islámicos. Cada año, celebran un mes largo de Ramadán, durante el cual pueden comer tanto como quieran antes del amanecer. Sin embargo, entre el alba y el ocaso, está prohibido comer o beber así como satisfacer deseos personales de cualquier tipo. Desde luego, los bebés, los ancianos, los débiles, los enfermos y las embarazadas no están obligados a seguir este ritual sagrado de ayuno y abstinencia. El último día del Ramadán es el Lesser Bairam, que coincide con el último día de septiembre según el calendario islámico. Esa mañana los musulmanes se reúnen en la mezquita antes de la celebración de una actividad religiosa. Id al-Adha es otra festividad que cae en el décimo día de diciembre según el calendario islámico, que significa «sacrificio del ganado». Durante el Id al-Adha, todas las familias musulmanas han de limpiar sus hogares. Todas las familias que posean ganado, deben matar ovejas, camellos o bueyes. En los albores del festival, los musulmanes arreglan sus ropas después de tomar un baño y escuchan la interpretación que el imán hace desde las mezquitas. Después de las oraciones y la liturgia, todas las familias acuden al cementerio a rendir tributo a sus seres queridos fallecidos.

    Los musulmanes deben obedecer muchas reglas en su vida: no consumir carne de mula, cerdo y caballo o sangre animal, no consumir aves de corral muertas o que no hayan sido sacrificadas por un partidario del Islam, no mostrar el pecho o los brazos a otras personas.

    La cultura islámica ha influido en la arquitectura, la mezquita (qingzhen si) es un buen ejemplo de ello. «Qing zhen» significó originalmente «simple y austera». Los chinos hui han enriquecido este concepto con nuevas cualidades, sus mezquitas han de ser también, puras, inmaculadas y duraderas. Constituyen un espacio destinado a más de un propósito, es el lugar donde los hui se limpian, realizan sus ceremonias religiosas y apoyan a los sacerdotes para que propaguen el conocimiento del Islam y adiestren a los trabajadores islámicos. Las mezquitas de los hui son de dos tipos: una de estilo árabe con una cúpula en la parte superior, otras están construidas según el estilo de la arquitectura china tradicional, con aleros inclinados hacia arriba y ménsulas para el ensamblaje de piezas.

    Independientemente del estilo, las mezquitas tienen un interior muy limpio, solemne y tranquilo, con pinturas de plantas y sobre las paredes se pueden observar grabados en relieve, paneles árabes y coránicos de forma cuadrada con inscripciones. Sus residencias se parecen a las de los lugareños han. En los campos de la China del noroeste, muchas de sus casas tienen un solo piso -sean viviendas rupestres en cavernas o construcciones de ladrillos y tejas.
    Muchas de sus casas dan al sur para recibir la máxima cantidad de rayos solares. En las regiones montañosas del sur de Ningxia, los hui añaden otro piso a sus casas, por los que se les llama «casas altas». El espacio añadido está destinado a propósitos religiosos y está lejos del alboroto de los niños. En los dinteles de muchas residencias, se pueden leer frases del Corán escritas en lengua árabe, la mayoría ensalzando a Alá. Como a sus ancestros, a los hui contemporáneos todavía les gusta quemar varillas de incienso, disponer de guías morales en el interior de sus salas principales, escudillas para los sutras a cada lado, y un Corán siempre listo para algún servicio. Quemar varillas de incienso en casa tiene un doble propósito: purificar el espacio circundante y expulsar los espíritus malignos.

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