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El arte de la Guerra de Sunzi : Fuente de todos los tratados sobre La Guerra

    guerreros96El Arte de la guerra de Sunzi (Sunzi Bingfa) es un antiguo clásico sobre la guerra. Consiste en trece capítulos de unos seis mil caracteres. Sun Wu, llamado respetuosamente Sunzi, nació en tomo a 550 y 540 a. C., es decir, hacia finales del periodo de las Primaveras y los Otoños (770-476 a. C.). Natural del estado de Qi, se trasladó posteriormente al estado de Wu, donde se convirtió en el estratega de mayor confianza del rey. Una parte importante del contenido del libro refleja ciertas características del periodo de los Reinos Combatientes (475-221 a. C.), por ello algunos investigadores consideran que el texto probablemente fue compuesto hacia mediados de dicho periodo. En él se recogen las teorías sobre la guerra de la escuela de Sunzi, a la que Sun Wu había dado nacimiento.

    De los más de tres mil tratados sobre el arte de la guerra redactados desde el periodo anterior a Qin (antes de 221 a. C.) hasta la dinastía Qing (1616-1911), Arfe de la guerra de Sunzi es sin duda el más importante. Excede a todos los demás en términos de diseño estratégico, fundamentos filosóficos y aplicación táctica. Durante siglos ha sido respetado como "fuente de todos los tratados sobre la guerra".

    Los planteamientos estratégicos de Sunzi

    Entre los abundantes planteamientos estratégicos de Sunzi, hemos seleccionado unos pocos a modo de ilustración:
    El primer ejemplo es: "Planifica antes de ir a la guerra". Antes de lanzarse a una guerra, se deben comparar y analizar todos los factores que concurren en ambos lados. Lo que incluye, principalmente, la moral, el clima, el terreno, el mando y las normas. La "moral" se refiere a la aprobación o desaprobación del pueblo. Todo ejército que goce de la aprobación del pueblo se ganará su apoyo; aquél que no lo tenga, perderá su apoyo. El "clima" hace alusión a las condiciones estacionales en el momento del enfrentamiento. El "terreno" supone tener en cuenta la distancia (lejanía o proximidad), situación (de fácil o difícil acceso), extensión (vasta o reducida), y altura (terreno elevado o bajo) de la topografía para comenzar la guerra. Asimismo, se ha de considerar el grado de seguridad o peligrosidad de la zona. Las "normas" se refieren a las reglas que gobiernan el ejército, "¿quién debe dar las órdenes?, ¿cuáles son las fuerzas respectivas de los soldados?, ¿quién es el responsable de adiestrar a las tropas?, ¿quién decide recompensas y castigos?". Cari von Clausewitz (1780-1831), un experto militar alemán, denominó estos cinco aspectos "los factores estratégicos". Sólo uno o dos de ellos bastan para juzgar la viabilidad y las consecuencias de una guerra. Por ello todos esos factores y sus combinaciones se deben ponderar en cada ocasión. Este planteamiento holístico es la característica esencial del Arte de la guerra de Sunzi.

    El segundo ejemplo es: "Conócete a ti mismo y conoce al enemigo y saldrás siempre victorioso". Probablemente, ésta es la cita más ampliamente referida del Arte de la guerra de Sunzi.

    El objetivo último de tener en cuenta aquellos cinco aspectos, como ya se ha mencionado, es conocer la situación real en ambos bandos. No es fácil llegar a conocer al enemigo, puesto que hará todo lo posible para preservar sus secretos y pondrá en juego todo tipo de artimañas. Pero tampoco es fácil conocerse a si mismo, ¿Qué es lo que el pueblo piensa de la guerra?, ¿cuál es la capacidad y el ánimo de su comandante en jefe?, ¿cómo es la moral y el entrenamiento de las tropas? Estos factores no se evidencian sin un análisis exhaustivo, y es posible, en alguna ocasión, dejarse llevar por falsas impresiones. A lo largo de la historia, ha habido muchos casos en los que un soberano autoriza a sus comandantes en jefe para que se lancen a una guerra, pero sin informarles de que el ejército, de hecho, es incapaz de luchar. Ni que decir tiene que el resultado es la destrucción total del ejército. Por ello Sunzi afirma: "Conócete a ti mismo y conoce al enemigo y saldrás siempre victorioso. Las posibilidades de salir victorioso se reducen a la mitad de la mitad si tan sólo te conoces a ti mismo, y desconoces al enemigo. Y es más que probable que seas derrotado si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo". Y añade: "Las posibilidades de salir victorioso se reducen a la mitad de la mitad si, aun sabiendo que tus tropas son capaces de atacar, ignoras si las tropas enemigas son vulnerables o no. Las posibilidades de salir victorioso se reducen a la mitad de la mitad si, aun sabiendo que las tropas enemigas son vulnerables, ignoras que las tuyas no están en disposición de atacar. Las posibilidades de salir victorioso se reducen a la mitad de la mitad si, aun sabiendo que el oponente es vulnerable y que las propias tropas están en disposición de atacar, ignoras si el terreno es apropiado para el combate. Por ello, un experto en la guerra no deja nada a la improvisación una vez que la declara, y posee todo tipo de recursos para hacer frente a cualquier situación. La victoria es segura si te conoces a ti mismo y al enemigo; la victoria será total si además conoces las condiciones estacionales y topográficas."

    Tercer ejemplo: "El ejército vive gracias al engaño". Afirma Sunzi: "El uso de la fuerza es, en realidad, el uso del engaño". Cari von Clausewitz en De la guerra afirma que el origen de la estrategia, a la que le dedica un estudio, es el engaño.

    Por "engaño", Sunzi se refiere a que el ejército debe mostrarse incompetente cuando es competente; mostrarse falto de preparación para luchar estando preparado; parecer que se retira cuando avanza y que avanza en retirada. En otras palabras, OH crucial mimir al enemigo en falsas impresiones.

    Y añade: "Tienta al enemigo con beneficios si es ávido; atácalo cuando esté desorganizado; si está bien pertrechado, prepárate tú; evítalo si es más poderoso; y provócalo cuando esté enfadado; despierta su arrogancia si es prudente; agótalo en sus momentos de reposo; y siembra la discordia en un ejército unido." En resumen, el engaño significa embaucar al enemigo para que cometa errores, y lo derrotarás cuando esté sumido en el caos. Este es el significado de la expresión: "Ataca al enemigo en lugar y tiempo inesperados."
    El experto en el arte de la guerra diseña sus estrategias en su cuartel general con la herramienta del engaño, para después conducir a su ejército a mil millas de distancia en pos de la victoria.
    Cuarto ejemplo: "Gana la guerra sin librarla". Sunzi no aprueba las matanzas ni la destrucción a gran escala, pues las considera producto de la peor de las estrategias. Para el autor, el objetivo de la guerra es obtener la victoria, no matar a tanta gente como sea posible. Siempre es deseable evitar la destrucción de las fortalezas del enemigo y de vidas, en la medida de lo posible. Más vale tomar una ciudad intacta y vencer con un mínimo número de bajas. Este es el principio de una victoria digna. Sunzi llega a afirmar: "Mejor que obtener la victoria en una guerra que se libra, es hacerlo en una que no se emprende. Por eso, el arte de la guerra supremo es derrotar al enemigo con estrategia; por debajo, está la derrota diplomática; en leivei liigm, está el ataque contra su ejército; y el nivel inferior es atacar sus ciudades. I I ataque contra una ciudad debe ser el ultimo recurso". En otras palabras, no se trata de combatir y vencer en la batalla. I I ideal es lograr la victoria a través de otros medios diferentes al del combate, como la política, la diplomacia u otras medidas disuasorias. Atacar una ciudad es el menos apreciado porque, especialmente en aquellos tiempos, en ellas existían muchos templos ancestrales y tumbas, y los defensores lucharían hasta la muerte, lo que provocaría un ingente número de bajas y destrucción. Estas ideas de Sunzi reflejan una profunda comprensión de lo que hoy se califica de "guerra holística".

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