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La belleza de un “mundo virtual”

    Una de las características distintivas de la Ópera de Pekín es su forma de describir un "mundo virtual". La virtualidad consiste en dos aspectos: uno son sus movimientos virtuales, y el otro su decorado virtual. Los primeros se refieren a la imitación de las acciones en escena. Por ejemplo, cómo se monta un caballo: sobre el escenario, un actor no podría cabalgar un caballo real, así que se limita a sujetar una fusta e imitar el movimiento del galope caminado en círculos, haciendo girar su cuerpo, blandiendo la fusta y tirando de las riendas. El decorado virtual se refiere a que se crea un entorno imaginario sobre el escenario: por ejemplo, cuando se rema sobre una barca. Como no puede haber ni agua ni una barca en escena, un actor sujeta entre sus manos un remo y, sólo con la mímica, logra hacer creer a los espectadores que está en una barca remando sobre el agua.

    El decorado es muy sencillo. Lo más frecuente es que tan sólo veamos una mesa y dos sillas. La mesa puede funcionar como una mesa, pero también puede simbolizar una cama si el actor finge que duerme sentándose en ella y apoyando su cabeza sobre una de sus manos. Si en lugar de ello, se pone de pie sobre la mesa y mira hacia la distancia, la mesa se convierte en una de las torres de la puerta de la ciudad. En resumen, los cambios del escenario dependen de la actuación de los actores.

    La eficacia de los movimientos y el decorado virtual se basan en la preeminencia que se le otorga a la actuación, lo que le permite a los espectadores apreciar los múltiples matices de la ópera y su infinito atractivo. Echémosle un vistazo como ejemplo a dos óperas.

    La primera se llama La encrucijada. Esta ópera describe la historia de dos funcionarios que escoltan a Jiao Zan a prisión. En el camino se detienen en una posada para pasar la noche. Ren Tanghui, cuya tarea es proteger a Jiao Zan, se registra también allí. El posadero, sin embargo, sospecha que Ren Tanghui está tramando asesinar a Jiao Zan, así que por la noche se desliza hasta la habitación de Ren y, una vez allí, comienza la lucha. Lo más excepcional de esta representación es que, aunque la lucha sucede por la noche en la oscuridad, la escena está completamente iluminada, y la audiencia es capaz de sentir esa noche boca de lobo gracias a las actuaciones de los actores, que reproducen los típicos movimientos sigilosos de la gente que camina a oscuras. A veces, uno de los personajes blande su espada a apenas unos centímetros del rostro de su contendiente que, en la imaginaria oscuridad del escenario, es incapaz de verlo, lo que produce en los espectadores un efecto impresionante, lleno de sentido y muy divertido.

    Otro ejemplo es Río de Otoño, una obra adaptada de la ópera de Sichuan. La historia describe a una joven monja, Chen Miaochang, que deja su convento para ir en busca de su amante, Pan Bizheng. Sobre la escena, no hay agua ni barca, pero gracias a la actuación de la joven y del barquero, la audiencia es ca paz de "ver" con claridad que el escenario se ha convertido en un río. La barca se desliza hacia adelante y, durante el recorrido, la muchacha se queja de su lentitud, mientras que el barquero se burla de ella por sus ansias de encontrar a su amante. La representación está llena de bromas y de humor.

    Estos ejemplos describen la función del "mundo virtual" de la Ópera de Pekín, que les permite a los actores poner en juego todo su arte; a su vez, los actores le ofrecen a la audiencia un mundo de imágenes lleno de atractivo y diversión. De hecho, el escenario de La encrucijada estaba realmente a oscuras para representar la noche, y en Río de Otoño realmente había una barca en escena, ¿cómo si no hubieran podido actuar los personajes? ¿Acaso se puede encontrar un mayor sentido del humor que el suyo? Mucho lo dudamos.

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