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Dunhuang, en busqueda de la ruta de la seda

    dunhuang, Montaña de las arenas sonoras y lago de la medialuna

    El fértil oasis de Dunhuang ha sido desde siempre un refugio para los viajeros de la Ruta de la Seda. La mayoría de sus visitantes solo permanecían en él el tiempo suficiente para cambiar de camello y comer algo, aunque otros se establecieron allí y construyeron fuertes, torres y magníficos templos en cuevas que hoy están repartidos por la zona. Esos lugares, junto algunas dunas enanas y sus paisajes desérticos hacen de Dünhuáng un espléndido aunque remoto paraje. La ciudad, situada a muy baja altura, está limpia y bien provista de hoteles económicos, cafés para viajeros y tiendas de recuerdos. No hay que perderse el enorme parque eólico de Beidaqiao, al llegar a Dunhuang.


    CUEVAS DE MOGAO

    Las cuevas de Mogao son una de las mayores concentraciones de arte budista del mundo. En su apogeo, el lugar albergó 18 monasterios, más de mil cuatrocientos monjes y monjas, e incontables artistas, traductores y calígrafos. Bajo el mecenazgo de ricos mercaderes y poderosos funcionarios, estas cuevas acogían a las caravanas que se desviaban a Mogao para rezar o dar las gracias por un viaje hacia occidente sin percances a través de los peligrosos páramos. La primera cueva se creó en el año 366.

    Tras la caída de la dinastía Yuan dejaron de utilizarse y fueron olvidadas hasta comienzos del siglo XX, cuando las “redescubrió” un grupo de exploradores extranjeros

    MONTAÑA DE LAS ARENAS SONORAS Y LAGO DE LA MEDIALUNA

    En la montaña de las Arenas Sonoras , 6 km al sur de Dünhuáng, el desierto se une al oasis de forma espec-tacular, un lugar en el que se comprende por qué Dunhuang fue apodada “Shazhou” (Ciudad de Arena). La subida hasta la cresta de las dunas -el punto más alto se encuentra a 1715 m- requiere un esfuerzo considerable, pero las vistas de las ondulantes arenas del desierto y de los verdes álamos es impresionante.

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