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Tratar a la naturaleza

    vista de pajaro Templo del cieloTratar a la naturaleza con veneración

    La arquitectura de las diferentes edificaciones del Templo del Cielo es un ejemplo de cómo tratar a la naturaleza con veneración. El color temático es el azul, sin embargo las tres estructuras principales del Templo del Cielo se apoyan sobre una base de tres terrazas blancas. La utilización de dichos colores evoca un fuerte sentimiento de pureza y sublimidad, cualidades que los chinos le atribuyen al Cielo.

    Se daba por supuesto que al visitar el Templo del Cielo se estaba más cerca del Cielo. Los visitantes atentos apreciarán las estructuras centrípetas de los dos edificios principales, el Altar Elevado Circular y el Pabellón de las Rogativas por la Buena Cosecha, un tipo de arquitectura que proporciona una sensación de elevación hacia cielo conforme se asciende por sus escalones.

    El Altar Elevado Circular, como indica su nombre, es una estructura redonda con tres niveles. Conforme se asciende por los escalones del altar, independientemente de la dirección de la que se llegue, se tiene la sensación de entrar en un mundo centrípeto. En el centro del nivel superior existe una piedra redonda rodeada en circulos concéntricos por losas azules que se van desplegando en redondo. Dicha piedra representa el corazón del Cielo y es conocida como "Piedra del Corazón Celestial". Una tablilla en representación el Cielo se situaba sobre ella en las ocasiones en que el emperador realizaba sus ofrendas durante el solsticio de invierno.

    La aproximación hacia la Piedra del Corazón Celestial representa la aproximación al Cielo. El Altar Elevado Circular no posee un techo físico, pues tan sólo necesita estar cubierto por el firmamento infinito.

    La humanidad y el Cielo en comunión

    Los antiguos chinos creían que los hombres podían comunicarse con el Cielo, y el Templo del Cielo se construyó para hacerlo posible. El sonido del eco en el Altar Elevado Circular y en la Bóveda Celestial Imperial son un ejemplo de la forma en que, según nuestros antepasados, los hombres se comunicaban con el Cielo.

    Todo aquel que permanece en pie sobre la Piedra del Corazón Celestial en el Altar Elevado Circular, puede oír su propia voz elevarse desde debajo de sus pies, y el eco provocado por el muro que rodea al altar le devolverá su sonido. Dicho eco, según sus diseñadores, representa la voz del Cielo dirigida a todo interlocutor que quiera comunicarse con él.

    Por otra parte, si alguien habla acercándose al muro interior de la Bóveda Imperial del Cielo, se hará oír por cualquier amigo que permanezca junto al muro en un punto alejado de él; el efecto es similar al de una llamada telefónica. Este fenómeno, provocado por que la longitud de las ondas sónicas es mucho más corta que la del radio del muro redondo, ha dado lugar a que se conozca el lugar como "el muro de los ecos".

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