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Tibet thangka,Integración de Religión y Arte

    En cualquier parte de las vastas regiones habitadas por el grupo étnico tibetano del oeste de China, ya sea en monasterios, templos o casas comunes, se puede observar una pintura de colores brillantes, rica en contenido y de nobles cualidades. Se asemeja a los pergaminos pintados de la nacionalidad han que se cuelgan en las paredes. Este delicado arte se llama thangka.

    El magnífico thangka es el resultado de los denodados esfuerzos de los artistas y maestros pintores budistas. Sirve para la decoración de casas y monasterios, y también refleja las devotas creencias del pueblo tibetano.

    El thangka es un tipo de pintura exclusiva de la cultura tibetana. "thangka" es una transcripción del idioma tibetano que significa "pergamino pintado de tela o seda que puede ser desplegado para su apreciación". Se originó en el período Tobon (Tíbet antiguo) alrededor del siglo séptimo. De acuerdo con la leyenda, el primer thangka fue un retrato de la Diosa Lhamo, que fue pintado por Songtsan Gambo (aproximadamente 617-650), rey de Tobon. La cultura bonista del Tíbet, las inscripciones sobre los precipicios y la introducción del budismo en el Tíbet fueron factores que agilizaron el nacimiento y desarrollo del thangka. Haciendo gala de rasgos nacionales distintivos, fuertes matices religiosos y un estilo artístico singular, el thangka siempre ha sido un tesoro para los tibetanos.

    El thangka se confecciona en formatos de varias calidades, pero la mayoría de las pinturas thangka se realizan en tela o papel por lo que se denominan thangka pintado. Además, existe el thangka tejido que abarca una docena de tipos, los que incluyen thangka perlado, thangka coloreado, thangka bordado y thangka brocado.

    El acto de pintar el thangkaes un asunto serio porque se considera una práctica para la adhesión a la doctrina del budismo. La realización de la pintura es un acto de entrega a la bondad, a la práctica de la virtud y a la doctrina budista, y no la expresión libre del artista. Por tanto, el pintor debe ajustarse a un dibujo fijo y a menudo debe practicar el budismo por algunos días antes de comenzar la obra. Algunos artistas celebran ceremonias religiosas y cantan las sagradas escrituras budistas. Los pintores tibetanos casi nunca firman sus obras.

    Pintar un thangka es extremadamente complicado, frecuentemente precisa de varios meses e incluso años. Comprende muchos procedimientos complejos que incluyen: realización del boceto, aplicación de color, tinción, delineado del boceto con pinceladas de color, trazado de los dibujos con oro e incrustación con oro.

    Al pintar, el artista emplea un hilo fino para sujetar el lienzo a un marco de madera, luego aplica capas uniformes de goma de pegar sobre ambas caras del lienzo. Después de dejar secar la tela al aire, la recubre con otra capa de polvo de yeso y la pule con conchas y guijarros hasta que la superficie del lienzo queda suave y lisa, sin grano alguno. Entonces usa un carboncillo para delinear el contorno de los budas y un lápiz para dibujar las líneas. Se utilizan los tintes minerales naturales y puros, pues son brillantes y duraderos. Después de la aplicación de los colores se usa un pincel mojado en colorante para delinear el boceto y entonces se retoca el retrato con extracto de oro. Los pintores tibetanos son muy selectivos con la calidad del polvo de oro, este debe ser oro puro.

    Se le presta gran atención al proceso de montaje una vez que la pintura está terminada. Los cuatro lados del cuadro son ribeteados con brocado multicolor y las partes superior e inferior se sujetan a sendos cilindros de madera. A muchos thangkas se les añaden ribetes rojos y amarillos, las pinturas también se cubren con una pieza de seda del mismo tamaño del cuadro.

    Después del montaje, los thangkas que incorporan el budismo generalmente se envían a un templo o monasterio para la ceremonia de consagración, se invita a los lamas a cantar las sagradas escrituras y a dejar impresas sus huellas digitales, previamente untadas con extracto de oro o cinabrio, en el reverso de la pintura. De esta forma el thangka se convierte en un artículo sagrado.

    Además del tema religioso, los thangkas representan la medicina tibetana, los eventos históricos, las biografías, las costumbres, las leyendas y los cuentos de hadas, y abarcan la política, la economía, la historia, la religión, la literatura, el arte y la vida social. Por tanto, los thangkas son como la enciclopedia de los tibetanos.

    El tamaño de los thangkas varía. Los más pequeños son del tamaño de una mano y están pintados sobre papel, lienzo o piel de cabra; los más grandes pueden llegar a tener docenas e incluso cientos de metros cuadrados. Cuando uno de esos thangkas enormes es extendido cuidadosamente puede cubrir la pendiente de una colina. El thangkas monumental titulado "Muestra de ilustraciones coloreadas sobre Literatura y arte del grupo étnico tibetano de China" tiene 618 metros de largo y fue confeccionado por 400 maestros artesanos de alto nivel que para su terminación necesitaron casi cuatro años.

    Desarrollado desde el siglo séptimo hasta la actualidad, el thangkas se ha convertido en un arte pictórico muy maduro y a la vez un arte religioso. El buda y los bodhisattvas que se ilustran en los thangkas han reemplazado las esculturas y los murales en los monasterios y templos y se han vuelto ídolos portátiles. Siempre que los tibetanos, deambulando en busca de agua y hierba en la meseta vasta y desolada, desplieguen un thangkas y lo cuelguen en la tienda en la que viven, entonces podrán rezar, celebrar servicios religiosos y recibir su sustento espiritual.

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