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Guía de viaje a Lhasa - Sol brilla sobre capital del tibet

Guía de viajes en Lhasa, el Palacio Potala

En cuanto al nombre de Lhasa, de acuerdo con el budismo tibetano y la religión Bon, “Lha” significa “deidad”, y “sa” quiere decir “tierra”, por lo tanto Lhasa debe significar “la tierra de deidades”. En la antigüedad, sin embargo, Lhasa fue llamado Rasa (tierra de las cabras), nombre proviene de la leyenda de que en la construcción del monasterio Jokhang se usaron manadas de cabra para transportar piedras. En los libros históricos también hay diferentes traducciones fonéticas de la ciudad como “Lhoxie”, “Lhoxia”, etc. 

La historia de Lhasa, Capital del Tibet

el monasterio JokhangLhasa es una ciudad cultural con 1.400 años de historia. En 633 de nuestra era, Songtsan Gambo, rey del reino Tubo, trasladó la capital de Yarlung de Shannan a Lhasa actual y mandó construir el Palacio Pótala y los monasterios Jokhang y Ramoche, de modo que la ciudad se convirtió en un lugar importante de mayor población en la meseta del Tíbet. Desde la postrimería del siglo IX cuando derrumbó el reino Tubo, hasta los principios de la dinastía Ming (1368-1644), Lhasa se encontró en las régimenes separatistas feudales y no tuvo mucho desarrollo. Sin embargo, iba prosperando la calle circular de peregrinación que rodeaba el monasterio Jokhang, formando el embrión de la ciudad. En la postrimería de la dinastía Ming se construyeron sucesivamente en Lhasa tres importantes monasterios pertenecientes a la secta Gelug del budismo tibetano. En el siglo XVII, con el apoyo de la dinastía Qing, el sistema de reencarnación de Dalai Lama logró el poder más alto en lo político y lo religioso en el Tíbet y se estableció el régimen de Gandain Phozang, así que Lhasa se convirtió otra vez en el centro de la autoridad local del Tíbet. Entonces, el Palacio Pótala y el monasterio Jokhang también lograron renovaciones después de centenas de devastaciones en guerras. Desde entonces hasta el principio del siglo XX, aparecieron uno tras otro gran cantidad de viviendas, tiendas, hoteles y restaurantes, y la calle circular que toma el monasterio Jokhang como el centro se convertió en una zona comercial próspera y de mucho ánimo, de modo que Lhasa llegó a ser un importante centro distribuidor de mercancías en el Tíbet. Y, desde luego, también se aumentó mucho la población urbana.

En 1960 se estableció el municipio de Lhasa, y en 1965 se fundó la región autónoma del Tíbet con Lhasa como su capital regional.
Lhasa se encuentra en la primera lista de 24 ciudades de prestigio histórico y cultural, publicada en 1982 por el Consejo de Estado. El Palacio Pótala, Norbu Linka y los monasterios Drepung, Sera y Gandain son puntos turísticos que disfrutan del prestigio dentro y fuera del país. En el centro del viejo barrio, la calle Barkhor mantiene su fisonomía original. La calle la calle Barkhor de Lhasasurgió cuando los peregrinos hicieron la ceremonia de dar vueltas alrededor al monasterio Jokhang, por lo cual se dice que la calle apareció antes que la ciudad de Lhasa. En la cercanía de la calle se encuentran ei monasterio Ramoche, construido en el mismo tiempo del monasterio Jokhang, y el antiguo bazar Chongsaikang, así como una centena de lugares históricos y culturales, tales como la institución gubernamental de la vieja Lhasa antes de la Reforma Democrática, la residencia del funcionario enviado por la dinastía Qing en el Tíbet, y otros. Durante centenas de años la calle Barkhor constituyó el mayor centro distribuidor de mercancías en el capital de Tibet, y, en la actualidad, todavía es un centro muy importante de mercancías menudas, especialmente artesanías tradicionales y étnicas. A ambos lados de la calle están alineadas numerosas tiendas que venden artículos artesanales de uso cotidiano o religioso, antigüedades, y mercancías de segunda mano. En el ambiente comercial, los peregrinos siguen dando vueltas alrededor al monasterio Jokhang, y se muestran tan devotos que con cada paso se arrodillan y tocan el suelo con la frente, dando una solemnidad al centro comercial.

Turismo Lhasa : Las religiones, El Palacio Pótala y Los Monasterios

Una anciana da vueltas a una rueda de plegariasAl entrar en la meseta tibetana, en los pasos de montaña pueden verse las jingfan o banderas de oración que se agitan, y los tibetanos con sus trajes tradicionales. Estos tibetanos son budistas devotos que se encuentran de peregrinaje. Ellos viajan a pie y se postran a gatas de manera infatigable a cada paso que dan durante todo el viaje. El budismo cala profundo en la vida de los tibetanos, e influye cada uno de los aspectos de sus vidas. Normalmente, en Lhasa, una tibetana o tibetano adulto comienza su día con un rezo en el pequeño altar de la casa, a continuación quema incienso en el tejado: ofrece sacrificio a los dioses de las montañas, al dios del agua y dios del hogar. Después de eso, ella, o él, irá a pedir compañía de sus vecinos para cantar los sutras, mientras gira las pequeñas ruedas de plegarias y cuenta el rosario tibetano, y da la vuelta en el sentido de las manecillas del reloj.

En el centro de Lhasa se encuentra el Monasterio Jokhang. Este enorme complejo arquitectónico se construyó en el año 647 d. C por orden del rey tibetano Song- tsen Gampo para conmemorar la llegada de su novia, la princesa Wencheng de la dinastía Tang al Tíbet. Con el Monasterio Jokhang como epicentro, se construyó la calle Barkhor, que siempre ha sido el área más próspera de toda Lhasa. Esta calle conserva muchas construcciones antiguas y el estilo de vida de las personas que residen en ella ha permanecido inalterable hasta nuestros días. Por las calles se encuentran budistas devotos que hacen girar las ruedas de plegarias con sus manos y dan vueltas al Monasterio Jokhang.

Transporte y el ferrocarril Qinghai-TíbetFerrocarril Qinghai a Tibet, viaje a lhasa

Lhasa constituye el nudo de comunicaciones del Tíbet, por donde pasan las carreteras Qinghai-Tíbet, Sichuan-Tíbet y China-Nepal. La zona urbana de Lhasa dista 100 kilómetros del aeropuerto Gonggar, pero este trayecto va a reducir en mitad cuando haya terminado la construcción de una nueva carretera.

La apertura del ferrocarril Qinghai-Tíbet acerca a los visitantes a la misteriosa Lhasa. Quienes se dirijan al capital del Tibet toman el tren en Pekín, Guangzhou o Shanghái, y por el camino se encuentran con los sobrecogedores espectáculos de manadas de yaks salvajes y gacelas tibetanas que atraviesan las interminables planicies de la región montañosa. A medida que se acercan al Tíbet, ven las jingfan que se agitan al viento en la suave brisa y los humos serpenteantes de las casas a lo lejos. Esta región misteriosa, donde se encuentra Lhasa, se devela lentamente para delicia de los visitantes que desean observar la encumbrada ciudad.( Lhasa turismo )

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